martes, 3 de febrero de 2015

HACIA UNA APROXIMACIÓN DIACRÓNICA DE LA LITERATURA FANTÁSTICA




En búsqueda del génesis y la conformación  progresiva de lo fantástico en la teoría literaria occidental
Esteban Vera
Valparaíso, Chile

Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante.

 (Julio Cortázar. El sentimiento de lo fantástico)

Resumen: El artículo permite aproximar el desarrollo diacrónico de los estudios pertenecientes a la literatura fantástica, estableciendo sus definiciones, delimitaciones, tipologías y otros análisis que la crítica ha realizado a lo largo de la historia literaria.  Bajo la mirada de ciertos teóricos ineludiblesse analizan períodos específico y se aproxima a la temática comenzandodesde elementos hereditarios de los clásicos hacia el siglo XIX, donde proliferaron sus escritos y obras como una nueva literatura. Para luego observar el quiebre del siglo XX, con el estudio crítico de lo fantástico hasta nuestros días donde el concepto se complejiza y oscila entre la abstracción y la obra literaria como tal. Finalmente el análisis se concluye postulandoun espacio donde se comience a hablar de lo fantástico como género literario.

Palabras clave: fantástico, literatura fantástica,  género literario, crítica literaria





1.                  Hacia una definición de lo fantástico

Los términos semánticos de ‘fantasía’, ‘fantástico’, ‘maravilloso’, ‘extraño’, ‘ficción’, ‘ciencia ficción’ etc., han sido mezclados o mal definidos en distintas formas y ocasiones. Este problema es muy común, puesto que el término ‘fantástico’ es relativamente  nuevo dentro de la historia de la crítica literaria.

La DRAE define fantasía como “ficción, cuento o novela de pensamiento elevado e ingenioso”; y fantástico como “quimérico, fingido que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación”. Desde ya, se advierte la disparidad en los significados de ambas definiciones, en un mismo sentido pero en términos más teóricos, la crítica literaria ha estudiado lo fantástico y la literatura fantástica desde distintas posturas, muchas de las cuales permiten concretar con cierta consistencia y autonomía mayores a las tratadas de manera superficial.

1.1.            Legado clásico

Hablar de literatura fantástica implica repasar brevemente ciertas bases del legado literario greco-romano. Desde las grandes andanzas, hazañas, viajes y vicisitudes de los héroes[1], tanto en La Ilíaday La Odisea de Homero, como en La Eneida de Virgilio, permiten entender que el motivo del viaje y los héroes son algunas bases de lo que será la literatura fantástica[2]. Sin embargo, faltaba reconceptualizar la narración en la literatura: el advenimiento de la Modernidad en el otoño de la Edad Media, permite entender, por ejemplo, el carácter pseudohistórico del cantar de gesta y luego la novela de caballerías; ambas ficcionalizan[3] la narración otorgándole características que van más allá de lo posible para que el humano las realice (fuerza sobrenatural, ayuda divina, bestias mitológicas, magia, hechizos, espacios y situaciones desconocidas, núcleos narrativos, etc.). El siguiente período que va desde el renacentista, manierista y hasta el barroco, adopta lo que se conoce como épica culta en sus dos vertientes: óptica italiana e hispánica. Desde aquí ya se comienza a hablar de un relato de trasfondo histórico o fantasioso. El germen de lo fantástico comienza a posesionarse en los géneros literarios primarios, puesto que la épica comienza a mezclarse con la novela, el drama y la lírica para perpetuarse. Tanto la epopeya como el cantar de gesta y la novela de caballerías darán origen a lo que se conocerá siglos más tarde como la fantasía heroica que muy bien supo desarrollar J.R.R. Tolkien[4] en su creación de la Tierra Media.

1.2.            Ambigüedad léxica para lo fantástico

A partir del siglo XIX, el término fantástico comienza a ser utilizado para definir a una nueva realidad literaria que tendrá su base en la llamada literatura de terror, oponiéndose a la cosmovisión divina de la época y transgrediendo las normas de producción literaria, tratando temas que escapaban a las explicaciones lógicas y naturales literarias. El elemento primordial para difundir lo fantástico, será el cuento, publicándose en una amplia variedad de revistas de la época, tanto en Europa como en Hispanoamérica.

En este sentido, H. P. Lovecraft, Roger Caillois, Louis Vax, Rafael Llopis comparten una misma característica al hablar de lo fantástico, por otro lado, Belevan llama “la visión de lo fantástico a través del Miedo, es decir, una óptica fantástica que filtra su mirada a través del prisma del terror” (1976: 72): en síntesis, explica que la aparición de lo fantástico se explica solo a través del efecto de terror. La definición anterior provoca una atmósfera y una determinada sensación dentro de la experiencia real (ordinaria) que no logra ser explicada por la concepción de mundo “normal”.  Frente a esto, García de la Puerta dijo: “creemos que el miedo no es condición necesaria de lo fantástico en literatura y que basar lo fantástico en función de los sentimientos de angustia o terror que pueda provocar la obra supone una reducción del número de obras que podrían considerarse fantásticas de un modo tan drástico como impreciso” (2001: 72–73). Lo fantástico será fuente de terror en la medida que trate lo desconocido. La domesticación del terror, será vista en el siglo siguiente con el apogeo de la tecnología, los estudios psicológicos y las nuevas formas artísticas rupturistas. Elia Barceló afirmaba que “no todos los relatos fantásticos producen el mismo tipo de sensación y no siempre están relacionados con lo terrorífico”. (López Teresa & Moreno Fernando 2008:30)

Para el caso de los cuentos de hadas, se deberá entender que desde un principio, iban dirigidos hacia el público adulto y no a los niños como actualmente se considera, en este ámbito, los temas del poder, las pasiones, problemas existenciales, de discriminación, violencia, etc., eran tratados en estos cuentos que en su mayoría fueron recopilados por los hermanos Grimm ,Johann Karl AugustMusäusBenedikteNaubert y Franz XaverSchönwerth entre otros.

Es a partir de Poe, que el mundo fantástico exterior se traslada el fantástico interior, puesto bajo observación crítica, la lucha contra lo oculto será un tema que el psicoanálisis tratará hasta nuestros días.[5] Sin embargo cabe considerar que“no hay un modelo que pueda considerarse completo o satisfactorio para todos”. (García de la Puerta 2001: 57)

2.                  Un género por sí mismo: la literatura fantástica como categoría fluctuante

Como género, la idea de lo fantástico goza de cierta autonomía literaria gracias a las distintas teorías que le han abierto camino en sus estudios, no obstante, por sí solas no permitirían este avance, las mismas obras literarias que contienen los requerimientos necesarios para hablar de literatura fantástica han logrado su desarrollo. Sin dejar de ser constituido como un conjunto de reglas, según Méndez P., esto sería una postura relativista debido a que todo género en la literatura está en constante evolución.
En el siglo XX, el estudio más criticado y referencial respecto a los estudios de lo fantástico como género fue el que hizo el francés Tzvetan Todorov, quién en los sesenta formula su teoría sobre lo fantástico, mencionando, en breves palabras, que el término fantástico se encuentra entre lo maravilloso y lo extraño. Siendo solo un momento de duda/ vacilación de parte del lector/personaje/narrador, mientras decide darle una resolución a lo experimentado. No obstante, menciona el crítico, que es imprescindible definir a lo fantástico como género. Su estudio permite comenzar a hablar de lo fantástico como género literario propio, mencionando que en la duda/vacilación radica su verdadera naturaleza; a pesar de lo planteado, aún no puede separarlo de lo maravilloso y lo extraño. Unos veinte años más tarde, Malrieu va un poco más allá que Todorov, focalizando “la esencia de lo fantástico en la confrontación del personaje con un fenómeno que descoloca completamente los esquemas de su racionalidad”  (Méndez 2013:76). Lo que hacen muchos críticos es ceñirse a la intervención de estas dos teorías mencionadas e ir perfilando los rasgos esenciales de lo fantástico.

Las críticas hechas a la teoría de Todorov se basan, sobre todo, en no tener un espacio real textual y más bien basarse en un momento virtual donde se produce un verdadero horizonte de sucesos que resuelven lo fantástico hacia lo maravilloso o hacia lo extraño. La explicación anterior dejaría a un reducido número de obras (cuentos) que podrían considerarse entonces como fantásticas, estas transgreden el concepto de realidad. Además, la caracterización del francés deben basarse en que el lector real (sujeto lector) debe tomar una función implícita para experimentar lo fantástico: si no tiene los códigos socioculturales necesarios, no se podrá acceder al centro de la obra, esto pondría en jaque la teoría, puesto que podría interpretarse como una arbitrariedad lectora.

Otra teoría opuesta a la de Todorov es la de Jacques Finné, quien al momento de hablar de la estructura narrativa de un relato fantástico menciona que debe estar presente el concepto de explicación, que determina “la existencia en el relato fantástico de dos vectores: un vector de tensión, que comprende la elaboración progresiva de una atmósfera fantástica donde surgen los hechos que chocan contra la racionalidad del lector, y un vector de distensión, que viene a aliviar o a suprimir la tensión gracias a un tipo determinado de explicación que ha podido ser percibida por el sentido mismo de los acontecimientos…” (Méndez 2013: 87).

Ana María Barrenechea define este asunto como la sensación de problematización que se deriva del contraste o tensión entre lo normal y lo anormal en la narración. Difiere de Todorov afirmando que “la ‘duda’ no puede ser nunca un rasgo definitorio de dicho género” (1985: 47).Los españoles también han estudiado del tema. Antonio Risco, en sus diversas investigaciones, ha llegado a la siguiente conclusión respecto a lo fantástico:

Tiendo a considerar la literatura fantástica como aquella en que lo extranatural se enfrenta con lo natural produciendo una perturbación mental, de cierto orden, en algunos de los personajes que viven la experiencia y, en segundo término, en el lector. Es decir, que de un modo u otro ese encuentro ha de presentarse como sorprendente o escandaloso. Tales escándalo o sorpresa no se producen [. . .] en la literatura estrictamente maravillosa, ya que en ella lo extranatural tiende a mostrarse como natural, en un espacio que, por ello, puede llegar a ser muy diferente del que vive el lector en su cotidianidad (…)Ahora bien, si el ámbito básico que simula el relato es ya de algún modo prodigioso, aunque luego se produzcan en él prodigios todavía mayores que dejen atónitos a los personajes, el texto entra sin la menor duda en la categoría de lo maravilloso. Lo fantástico ha de partir siempre de una perspectiva realista (1987: 139–140).

Lo anterior da cuenta de otro punto focal para la evolución de lo fantástico: ¿qué ocurre entonces en el mundo interior del personaje/lector?

A pesar de todo lo dicho, las obras literarias clasificadas dentro de lo fantástico tienen rasgos comunes que permiten hablar del tema, estos pueden ser descubiertos a partir de distintos caminos, es por eso que se habla de “modo literario”, “categoría”, “género”, etc., los cuales no coinciden del todo.

3.                  Lo fantástico en la literatura y otras formas discursivas

Borges había mencionado que no hay un solo género que no pueda alojar lo fantástico, de aquí que se sobrepone a Todorov, quien afirmaba que la significación alegórica eliminaría lo fantástico. Barrenechea organizó una tipología de la literatura fantástica, mencionaba el mundo ficcional como base para lo fantástico, puesto que en este mundo se incluyen las relaciones semánticas, referenciales y discursivas propias del mundo real, tomando algunos textos literarios como condicionantes de ficcionalización[6]  y referentes que dialogan con el mundo base.

Para Miguel Alvarado, lo fantástico se define como “la repetición del encuentro con una realidad sempiterna, la que solamente puede expresarse en la escritura” (2012: 83), llegando a ser un nexo entre las Ciencias Sociales y la Literatura, originando la llamada literatura antropológica como un mecanismo hacia lo real. Para Flora Botton Burlá, quien basó sus estudios principalmente en los teóricos franceses, lo fantástico se define desde el lector, quien debe estar consciente de que lo que lee es una ficción y debe asumir su condición como tal. El relato fantástico para Botton Burlá es un juego en el cual el escritor  es quien pone las reglas y el lector las acepta: el lector  sabe que es ficción y toma el texto fantástico como actitud abierta; de aquí que se enarbolan cuatro juegos: con el tiempo, con el espacio, con la personalidad y con la materia (1983: 195).  Para esta teoría, la autora se basa en las obras de Borges, Cortázar y García Márquez, enfatizando el carácter lúdico de la literatura propuesta y agregando que lo fantástico, para serlo, necesita violar las reglas del mundo (Ibid: 44).
Por otro lado, Jaime Alazraki propone una literatura neofantástica,  que surge a partir del rigor científico del siglo XX, oponiéndose directamente por no encontrarse en ella una explicación lógica. Además agrega un dato importante: “el empeño del relato fantástico dirigido a provocar un miedo en el lector, un terror durante el cual trastabillan sus supuestos lógicos, no se da en el cuento neofantástico” (1990:29). Lo neofantástico establece el elemento metafísico para entender el ambiente descrito. Esta definición se prolongaría desde inicios del siglo XX con La metamorfosis de Kafka, hacia los escritores del “Boom” en Hispanoamérica permitiendo dar una nueva mirada a la realidad, y sirviendo de base para lo que se llamará metafantasía.

3.1.            La fantasía en el siglo XXI

Hoy en día el término de fantasía, se prolonga más allá de lo real/verosímil, modo discursivo, etc., desde un concepto comercial de librería, que limita el término ambientándolo solo en criaturas sobrenaturales en un mundo medieval u otros temas semejantes, hasta el carácter genérico literario que se ha visto en este estudio. La fantasía sigue en constante evolución, en base a los parámetros y cosmovisión de mundo de la cultura emergente. Las constantes transformaciones del texto e hipertexto, la adaptación digital de la crítica literaria, la resemantización de los espacios en términos culturales filosóficos y antropológicos al igual que el de los conceptos claves han permitido avances en los estudios literarios de la fantasía, sin mencionar además los problemas raciales, ambientales, de género, sociales y muchos otros que han aportado al desarrollo del tema.

Por lo anterior, existen distintas derivaciones de fantasía, tales como fantasía realista, fantasía victoriana, fantasía épica, fantasía heroica, fantasía urbana, entre otras, que no han sido estudiadas como especialidad en Hispanoamérica, y de las cuales es preciso abordarlas.  La respuesta a esta situación radica en el hecho de analizar dos fuentes principales que conforman la teoría de la fantasía: los estudios y las obras en sí, entrelazando los avances tecnológicos y científicos con la tradición literaria, un fenómeno que ha causado la confusión de literatura fantástica solo como ciencia ficción.

3.2.            A modo de conclusión

El avance de los estudios limítrofes (dentro del campo teórico) permitirá el ingreso de los tipos de fantasía al canon impuesto en términos generales, aunque aún falta mucho en estudios hispanoamericanos, es preciso reconocer a lo fantástico como un concepto importante dentro de las distintas narrativas en las artes y en la literatura como tal. Junto a esto, es necesario acotar que en otras concepciones no occidentales, el término ha tenido otras visiones literarias y algunas se asemejan a nuestra evolución occidental. Pese a todo ello, el concepto de género fantástico debe reconocerse con mucha mayor seriedad a como el público común está acostumbrado a definirlo, y además, como ya se ha visto, enlazar el origen de lo fantástico dentro de la literatura en sí: el ser humano siempre ha estado entre lo fantástico y lo real, entre lo verosímil o ficticio, por lo tanto, resulta sumamente necesario efectuar estudios tanto diacrónicos como anacrónicos para precisar a cabalidad el tema.

Bibliografía

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Barrenechea, A. M. (1985). La literatura fantástica: Función de los códigos socioculturales en la constitución de un género. En El espacio crítico en el discurso literario. Buenos Aires: Kapelusz,pp. 45–54.
Belevan, H. (1976). Teoría de lo fantástico. Barcelona: Anagrama.
Borges, J.L. et al (1977). Antología de la Literatura Fantástica. Edhasa-Sudamericana: Buenos Aires.
Botton, Burlá (1983). Los juegos fantásticos. México: Opúsculos de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
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Alazraki, Jaime (1990). ¿Qué es lo neofantástico? En Mester, Vol. XIX, n° 2, pp. 21-33.
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Todorov, Tztevan (1981). Introducción a la literatura fantástica. México: Premia editora de libros.
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VV.AA. (2008). Ensayos sobre ciencia ficción y literatura fantástica, López Teresa & Moreno Fernando (Eds.) Conferencias y Comunicaciones del 1°  Congreso Internacional de literatura fantástica y ciencia ficción. Universidad Carlos III de Madrid, 6 al 9 de mayo de 2008. Madrid: Asociación Cultural Xatafi y Universidad Carlos III de Madrid.


[1] A este conjunto de características se le conoce como epos.
[2]Cuando se intentan definir las bases de lo fantástico, se toman estas obras, sin embargo, hay muchas otras que incorporan temáticas fantásticas, tal como ocurre con un texto sumerio escrito un milenio  antes que los famosos textos homéricos, conocido como El poema de Gilgagmesh que incorporaba intervenciones divinas, gigantes, monstruos, el motivo del viaje, héroes, entre otros aspectos.
[3] Se entiende a diferencia de la antigüedad clásica, que lo ficcional se trata agregando hechos y características al relato que son ajenas a este: Las hazañas del epos se entienden por la cosmovisión de mundo mitológica (para una mayor comprensión del tema ver la obra Las formas simples de André Jolles).
[4] Un concepto desarrollado de  forma particular y única por Tolkien. En tiempos actuales, el concepto ha sido desvirtuado de su significado.
[5] Un ejemplo actual se encuentra en la obra Cuentos de Hadas para adultos, la lógica del inconsciente, de Carmen Fink que trata sobre temas del psicoanálisis en una serie de cuentos breves.
[6] El concepto se define por Viñas Piquer como un “pacto entre implícito entre escritor y lector”, donde puede narrarse un “mundo posible” (2002: 518).

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Esteban Vera
Co-editor de la revista Nueva Fenix

1 comentario:

  1. El artículo muestra el gusto en este tipo de literatura. Este paseo por las distintas aseveraciones, críticas y búsqueda del "título" para este tipo de lectura afirma la importancia de la misma. No por nada muchas de estas obras han sido llevadas a las pantallas, donde si bien resulta interesante y envolvente el ver las imágenes y escenarios diseñados por otras personas en base a la lectura, nada se compara con lo enriquecedor, liberador y mágico de sumergirse en este tipo de literatura donde se reunen las dudas e incertidumbres, lo irreal junto a los deseos y la realidad conjugadas en uno solo.

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